Cesárea vs parto natural

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Iker nació por cesárea y Niko por parto natural.  

Pude tener las dos experiencias habiendo deseado dar a luz por parto natural a mis dos hijos. Pero la vida me permitió experimentar las dos y decir que mis hijos nacieron bien y ahora se encuentran bien también. 

 

Sin duda alguna y sin pensarlo dos veces, les digo que el parto natural es tremendamente mágico. No podría compararlo con la cesárea puesto que se lleva el premio mayor. 

Pero quise escribir sobre esto porque la pregunta que más recibo es cuál de las dos prefiero y, también cuál recomiendo. Entonces se me ocurrió contar un poquito sobre mis dos experiencias, resaltar lo que más me impactó y sobretodo, cómo lo viví o al menos, cómo lo recuerdo ahora.   

Iker en la barriguita

Iker en la barriguita

 

Cuando esperaba a Iker, me preparé mucho para recibirlo de forma natural.
Mi mente trabajó mucho en que eso se cumpliese pero por asuntos que salieron de mis manos, tuvo que nacer mediante una cesárea. Y es así como Iker vino a este mundo gracias a una operación. Una operación importante, sensible, y con muchos ojos puestos sobre los resultados.  

En mi cesárea estuvo Arturo, mi esposo y también, mi papá. Lo cual me hizo sentir mucho más tranquila y segura. Estaba muy nerviosa y me acuerdo que ansiaba ver a Iker con todas mis ganas y acabar con todo ese estrés lo antes posible.  Y no fue hasta que escuché a Iker llorar que me di cuenta que todo era real. Pero luego de ese maravilloso momento, vinieron los dolores post operación y la incomodidad de poder pararme para sostener a Iker y lo fregado que fue ir al baño esas primeras veces. 

Me tomó mucho tiempo sentirme mejor. Y por supuesto que me tomó tiempo asimilar que debía aguantar los dolores de la cesárea y poder estar ahí para mi bebito recién nacido.

La cicatriz me picó aproximadamente por dos años... y cuando leí que era normal, una parte de mi sonrió pensando en todo lo que las madres soportamos y aún así estamos dispuestas a vivirlo una y otra vez, por nuestros hijos. 

La cesárea también dificulta, en diferentes medidas, el inicio de la lactancia. Y esto me tenía muy preocupada sin quitar de lado que la misma clínica no apoya la lactancia materna y te mandan a comprar fórmula para que tu bebe “esté bien alimentado”. Todo esto no es más que un estrés tras otro que se acumulan en la fila de lo que una operación trae consigo. Así como el uso de la anestesia- de la epidural en el post parto para evitar los dolores, también dificulta la lactancia puesto que adormece al bebé y no lo deja amamantar plenamente. 

 

Niko en la barriguita

Niko en la barriguita

Por otro lado, tuve la suerte y el privilegio de dar a luz a Niko mediante un parto natural.

Mi tan ansiado parto natural.

Estaba bastante preocupada de que no se diera; ya que con Iker tuve problemas y encima tenía una cesárea previa. Pero la suerte y el buen acompañamiento y seguimiento de mi embarazo me hizo llegar al parto natural.  

Fueron 72 horas de trabajo de parto que me dejaron como un trapo. Muy cansada. Muy, muy cansada... no tenía fuerzas ni energías para seguir. Fue ahí que me convencieron de ponerme la epidural que me ayudaría a dormir y a relajar mi cuerpo, lo cual fue clave para que con esos 40 min de sueño, empiece la recta final y conociera por fin, a Niko.  (cabe resaltar que yo NO quería usar epidural, pero las circunstancias me llevaron a decir si y confiar en que NOS ayudaría.)

“Pim, pum, pam. “ En pocos minutos ya estaba mi bebito conmigo. Tranquilo, sin llorar como lo hizo Iker. Echado encima de mi pecho descubierto y próximo a amamantar por primera vez. Así de mágico, así de hermoso. Una hora más tarde, yo ya estaba almorzando de lo más rico. Sin dolores, sin malestares. Estaba mas que lista para recibir a mi hijo mayor y poder estar con los dos exclusivamente. 

Y es que debo agradecer a la vida por haberme regalado ese parto natural porque con una cesárea encima, no hubiese podido hacerme cargo de Iker y de Niko. Porque como bien saben, las mamis no tenemos ese descanso exclusivo cuando damos a luz al segundo, tercer o cuarto hijo ya que, tenemos hijos mayores que nos siguen necesitando. Y un parto natural te regala el poder estar en pie y seguir con la rutina mucho más rápido que con la operación de la cesárea. 

 

Entonces, ahora si me vuelven a preguntar qué prefiero o qué recomiendo; mi respuesta es: parto natural.  

Sin dudar. 

Sin más explicaciones. 

el parto natural es tal cual, es natural. Nuestro cuerpo está hecho para esto. Son muchas las preguntas, dudas y miedos que se nos vienen a la mente cuando estamos cerca a dar a luz. Pero déjenme decirles que nuestro cuerpo sabe, sabe mucho más de lo que nuestra mente se imagina y nos sorprende.

Dar a luz con parto natural es hermoso. Puedes vivir cada momento y no solo tu sino también tu pareja o quien te acompañe. Ver nacer a un bebe es maravilloso. Y poderlo sostener a penas nace es aún más maravilloso y ni qué decir de amamantarlo inmediatamente y sentirlo recién nacidito... wow la mejor experiencia de toda mi vida.  

 ¿Pero y mi vagina? Cómo queda?  

La vagina está hecha para parir. Esta hecha para regresar a su forma y sanar en el tiempo que le tome. Y creo importante invertir en una doula que te acompañe en el post parto (ya sea cesárea o parto natural) porque necesitamos apoyo emocional y mucho.  

Con una cesárea tu cuerpo necesita más tiempo para sanar, para que te deje de doler, para que puedas moverte mejor. Y yo, sinceramente no creo que una operación sea una mejor opción que un parto natural donde tu, la madre, estás en tus 100 para escuchar, mirar, sentir, tocar a tu bebe.  (Salvo sea necesaria la cesárea).

Pero no por eso dejo de lado a la cesárea. Cada niño viene al mundo de una forma distinta y lo importante es siempre velar por el bienestar de mamá y bebé. Y nunca juzgar a quien decida uno sobre otro porque cada una de nosotras tiene una historia y eso se respeta.  

 

Sin mas que agregar, les comparto mis experiencias y sobretodo, como me sentí con cada una de ellas. Y muy agradecida de haberlas vivido y de haber así traído al mundo a mis dos bichitos hermosos; que hoy ya tienen 4 años y 1 año y medio.  

¡Gracias vida!

Stephanie Lozada

Mamá Petit es un espacio para compartir todo lo que uno va pasando con la maternidad. La llegada de un bebé a casa nos cambia el mundo por completo y todos los días se vuelven retos y aventuras que valen la pena compartir.