Compañeros de crianza

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Hace poco estuvimos de vacaciones en Lima y el relajo de no tener que preocuparnos de nada nos devolvió bastantes momentos románticos a mi y a Arturo. Hasta tomar un café era motivo para hacer salud, mirarnos a los ojos y darnos un beso de aquellos que ya no te sueles dar muy a menudo cuando tienes dos pequeñitos en casa.

Y es que la rutina y el vivir solos, sin ninguna ayuda, nos hace ser familia las 24/7. Y no es que eso sea malo es simplemente que es muy difícil encontrar momentos donde estemos a solas que no sean solo por las noches.

Estas vacaciones y este reencuentro con mi compañero de vida me hizo recordar lo importante que es tener a tu lado a alguien que sepa escuchar, que sepa conversar, que sepa reír contigo y también llorar. Me hizo agradecer el tener a mi costado a Arturo como esposo, padre y pilar importante para sacar adelante a esta pequeña familia. Y es que él es mi compañero de crianza.

Y así como la historia de una pareja sin hijos es una, la historia de una pareja con hijos pues es otra… y es tan distinta que todos “cambiamos” o al menos nos reafirmamos mucho en lo que es realmente importante para nosotros como para lo que queremos para nuestros hijos. Por eso es importantísimo que encontremos un espacio para conversar sobre nuestro objetivo en la crianza de nuestros hijos y así, criemos en equipo: Los dos juntos. Como PADRES de nuestros hijos.

No olvidemos que somos humanos, que criar no es fácil. Que muchas veces nos lo imaginamos de una forma y a la hora de la hora todo se nubla y se pone oscuro y la foto se vuelve otra… y eso es normal. Es parte de lo que somos y por eso, es fundamental que nuestro compañerx de crianza sea una persona que esté ahí para relevarnos, para apoyarnos, para sostenernos. Alguien que esté dispuesto (al igual que tú) a sumergirse en un mundo donde no solo te encuentras frente a tus hijos sino también frente a ti misma; dándote cuenta de lo que eres y de lo que fuiste. Porque no se si se hayan dado cuenta, pero el tener hijos te lleva a pensar mucho en lo que fuiste. En hacer retrospectiva antes de dormir y recordarte de niña.

A veces avanzamos a pasos agigantados con nuestros hijos que crecen y crecen y un día tenían 2 años y a la mañana siguiente ya tienen 8. Y nos damos cuenta que todo eso que hemos avanzado a sido gracias a tener un espacio seguro y abierto para poder siempre reflexionar sobre lo que hacíamos y para eso, muchas veces necesitamos el apoyo de alguien y ese alguien es nuestro compañerx de crianza, claro, muchas veces no es una pareja. Algunas veces puede ser nuestra madre, nuestra abuela, nuestra hermana. Pero lo importante es tener a alguien cerca a quien contar y compartir nuestro rumbo en la crianza.

Porque vivir la maternidad completamente sola es difícil. No por algo se menciona mucho la crianza en tribu; esto se da desde los tiempos más remotos y es por el simple hecho de que necesitamos compañía, apoyo, descanso - en la medida en la que se pueda - y amor.

Hoy agradezco a mi compañero de crianza porque hemos logrado durante todo este año, juntarnos, fusionarnos y llegar a un balance (aún no perfecto jaja) que nos permite a los dos hacer crecer a esta familia emocionalmente. Que para mi es muy importante y sobretodo, valioso.

Stephanie Lozada

Mamá Petit es un espacio para compartir todo lo que uno va pasando con la maternidad. La llegada de un bebé a casa nos cambia el mundo por completo y todos los días se vuelven retos y aventuras que valen la pena compartir.