No al nido, no ahora

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A veces nos apresuramos pensando dónde meter a nuestros hijos para que aprendan más, para que socialicen más, para que se suelten más y para que se agoten más jajaja. 

A veces escuchamos de otras mamás que es bueno buscar un nido donde podamos llevar a nuestros hijos desde pequeños. Nos comentan que empiezas dejándolos una hora y poco a poco se van quedando más mientras crecen. Nos convencen de que dejarlo los independiza y los ayuda a fortalecer sus relaciones sociales. Algunas nos dicen que sus hijos regresan del nido felices, cansados y con mucha confianza en sí mismos.  

A veces queremos tener un ratito para nosotras y buscamos dónde dejarlos. O a veces simplemente queremos que se diviertan y que conozcan nuevos amigos. 

Todas son razones absolutamente buenas para empezar esa búsqueda pero también para decidir qué hacer realmente. Por eso, yo les quiero compartir mis tres razones por las que cuando estuve pensando en el nido... me di cuenta que aún no era el momento correcto para hacerlo. 

1. No necesitan sobre - estimulación:

Mientras más pequeños son, menos estimulación necesitan. Con esto me refiero a que lo que más necesitan es la estimulación del día a día; de las tareas diarias de los padres. Por ejemplo: salir a pasear, enseñarles los carros, enseñarles los árboles, que escuchen a las personas, enseñarles la cocina, que agarren los utensilios, que exploren su propia casa, que sientan los olores, las texturas del suelo, la bulla, la música, etc. Cosas simples, cosas que están a nuestro alcance siempre. De esta forma es que estimulamos sus sentidos. 

2. El apego y la relación con sus padres es aún más importante que tener nuevos amigos:

Por lo menos los dos primeros años de vida de nuestros hijos son importantes para fortalecer la relación mamá-hijo / papá-hijo. Es importante que nos conozcan, que nos escuchen, que nos entiendan, que les conversemos y que seamos nosotros quienes les enseñemos ese mundo nuevo. Ellos por ahora, no necesitan que otras personas (externas) se involucren y les enseñen cosas que nosotros podemos hacer. Por ejemplo: pasar el día juntos en casa, poner música y bailar, contarles un cuento, enseñarles cómo preparamos un pie, jugar con Legos, etc. Por eso, fortalecer el apego, es algo muy valioso que solo se da en los primeros años de vida de nuestros hijos.  

3. Antes de los dos años ellos no nos dicen cómo se sienten:

Antes de los dos años ellos no hablan. Esto es un punto clave, porque si ellos aún no pueden decirte cómo se sienten; entonces no podrán decirte cómo la pasaron, qué hicieron, qué le gustó, qué no le gustó, cómo es la profesora, cómo es el nido, etc. Antes de los dos años ellos no podrán darte ese feedback tan valioso. Por eso, creo que es mejor esperar. Es mejor darle chance a estos dos años para que crezcan con nosotros en nuestro ambiente; un ambiente seguro y lleno de confianza para ellos y para nosotros también. 

Estas tres razones me han llevado a que invierta mejor mi tiempo con Iker.

Me han hecho más consciente de lo importante que es para él estar conmigo todos los días.

Me ha hecho más fuerte para darle seguridad y confianza en todo lo que aprende día a día. 

Estas tres razones no tienen un respaldo científico al cual citar en el post (aunque existen estudios de la no sobre-estimulación y de la importancia del apego con los padres) pero tienen toda la mejor intención y sinceridad. 

Pero sobretodo, este post es para compartirles dónde estoy en cuanto a esta decisión tan importante para Iker y para mi. 

Stephanie Lozada

Mamá Petit es un espacio para compartir todo lo que uno va pasando con la maternidad. La llegada de un bebé a casa nos cambia el mundo por completo y todos los días se vuelven retos y aventuras que valen la pena compartir.