Carta para los que nos creen locas

Queridos todos, 

Me veo obligada a escribir esta carta porque he notado que a muchas nos pasa que nos creen locas cuando estamos embarazadas y también después de que damos a luz. Lo he vivido en carne propia y también lo he gozado con amigas y conocidas que pasan por esto. Así que, les quiero escribir esta pequeña carta para que ustedes, que creen que estamos locas, sepan por lo que pasamos en esta etapa de nuestras vidas y puedan entender que realmente no estamos locas jaja. 

 

Las hormonas si nos juegan malas pasadas desde siempre. Cuando estamos con la regla nos afectan de diferentes formas: nos molestamos, nos ponemos tristes, queremos comer muuuuucho, nos alegramos y luego no nos entendemos, queremos todo pero también queremos nada y así estamos en un sube y baja hasta que se termina. 

Luego, en el embarazo sufrimos de un shot hormonal que no conocemos porque no es igual al de la regla. Este viene con cambios físicos también; así que, nos sentimos más vulnerables. Nos vemos diferentes en el espejo y a veces nos gusta (y nos tomamos selfies) y a veces no y nos ponemos tristes porque "estamos gordas". Cada mes empeora, no solo con el físico; sino también con el peso de la barriga y la incomodidad al dormir. A veces nos duelen las pataditas de nuestro bebé y a veces las disfrutamos al máximo. A veces tenemos antojos y nos engríen mucho, a veces tenemos antojos y nos enojamos si no lo podemos satisfacer en ese momento. Sufrimos de mucho sueño y lamentablemente no lo aprovechamos como deberíamos porque el día a día continúa y tenemos que seguir el ritmo. Los pies se nos hinchan, nos vienen calambres en la madrugada y a veces... vivimos en el baño! (que cagada jaja). 

Finalmente estamos cerca a la cuenta regresiva y los nervios, la ansiedad y la emoción también nos juegan papeles sucios porque estamos con los crespos puestos, como se suele decir. Si tu pareja te dice que ese pantalón no te queda bien... uy! la bronca empieza porque te dijo que estás gorda! y ¿cómo te va a decir eso?!! jaja pero así somos y es porque todo nuestro sistema, nuestro cuerpo está cambiando día a día, mes a mes. Gastamos mucha energía creando otra personita y eso también nos cansa y a veces ni siquiera nosotras somos conscientes de ese gran trabajo que realiza nuestro cuerpo y nos culpamos de estar con el genio revuelto. Pero debemos entendernos y todos ustedes también.
Hay quienes se ven más afectadas que otras pero no por eso estamos locas. 

Luego llega el momento tan esperado. Estás a puertas de conocer a tu bebé. Las emociones se te mezclan y terminas llorando (como me pasó a mi) y no solo de felicidad; sino de miedo, de tristeza, de preocupación y de encanto y de todo en relaidad -no voy a explicar cada emoción porque creo que se puede entender por contexto-.  Pero hay personas (a quienes va dirigida esta carta) que te dicen o te preguntan: ¿Pero por qué estás llorando? es un momento alegre! Si claro que lo es! pero sentimos muchas cosas dentro y esa es nuestra forma de expresarlo. Así que, dejennos llorar tranquilas por favor. 

Nace tu bebé y todo ese momento es simplemente mágico. Es hermoso y tu estás feliz y te sientes muy bien (como nunca). Pero pasan las horas y viene lo real, lo también mágico pero más complicado. Lo que no suelen contarte y lo que no sueles imaginar. 

Tu cuerpo se siente cansado. Tu preocupación también empieza a pesar (preocupación de que puedas hacer tu labor de madre bien. Si! eso nos preocupa. A veces no nos damos cuenta pero nos pasa). La novedad también cansa porque no estamos preparadas para todo este paquetito (bebé). Sabemos muy bien la teoría, hemos hecho bien esa tarea pero llega la práctica y plop! no es tán igual a lo que sabíamos. Pero todas pasamos por eso. 

Entonces ahí es que nos convertimos en "locas" pero no estamos locas ¡ojo!Nos desesperamos cuando la lactancia no está funcionando a la primera. Nos preocupamos cuando sentimos que no tenemos suficiente leche. Nos enojamos cuando han pasado horas y nuestro bebé no agarra bien el pecho. Nos frustramos cuando nos dicen que no tenemos mucha leche y que la glucosa de nuestor bebé está baja. Nos cansamos cuando queremos recibir visitas pero no nos sentimos (lamentablemente) 100% disponibles para ellos. Y ahí empiezan los "conflictos".
No es que no queremos verlos; es que necesitamos privacidad para poder aprender (o ponernos en marcha) con la maternidad pero si tenemos visitas cada rato, no podemos concentrarnos. Necesitamos estar relajadas y no estresarnos porque vino la tía abuela mientras le ibas a dar de lactar y quiere estar ahí presente.
Discúlpennos si es que nos "cohibimos" y preferimos estar solas. Pero es la primera vez que estamos haciendo esta tarea y nos cuesta.  

Nos duele el cuerpo, nuestros pechos estan hinchados y sensibles. No dormimos bien y tenemos las horas contadas para recuperar ese sueño. El vientre también está regresando a su estado y a veces duele. Nuestro cuerpo entero tiene que regresar a ser el de antes después de haber tenido a otra personita por 9 meses; así que, de por sí todo continúa cambiando.

Pasan las semanas y ya estamos un poco más tranquilas en nuestras casas pero... nos vemos en el espejo y no nos vemos como antes. Estamos con unos kilos de más, nuestros pechos  siguen grandes y no son para nada sexys (menos con los sostenes para dar de lactar jajaja), aún nos cuesta caminar o ir al baño, a las justas tenemos tiempo para meternos a la ducha. Y en esos minutos en los que tenemos tiempo para nosotras, nos damos cuenta de que ahora ya no tenemos ese tiempo para nosotras (si, suena loco) porque ahora tenemos que estar con un bebé las 24/7 por mucho tiempo! Es agotador.

Es encantador pero es realmente agotador. 

Pierdes la paciencia algunas madrugadas cuando estas muy cansada y no logras darle de lactar tan fácilmente o cuando te haz despertado 8 veces para cambiar el pañal o porque sentías que no estaba respirando. Lloras cuando sientes que tu vida ya no es solo tuya; cuando sabes que en mucho tiempo no podrás irte a pasear cuando te de la gana o a la peluquería o a lo que solías hacer porque ahora eres madre. Lloras cuando te da rabia que tu seas la única que tiene que "hacer todo" porque tu pareja se va a trabajar y tú te quedas sola con tu bebé (los meses del post parto si estás trabajando también o siempre si eres mamá full time). Lo disfrutas y te encanta pero vuelvo a decir... es agotador. 


Entonces como verán... no es que estemos locas; es que son muchos acontecimientos que tenemos que asimilar y de forma rápida y eso nos mueve física y psicológicamente.

Por eso, necesitamos el apoyo de todos y no que nos juzguen por lo que sentimos o por cómo nos ponemos/comportamos. Con eso tampoco justifico que estemos de mal genio todo el día y tratemos mal a quienes se nos crucen. ¡Para nada! 

 Gracias por el cartoon a Papa 2.0´s 

Gracias por el cartoon a Papa 2.0´s 

En cuanto a los padres, creo que también debemos empatizar con ellos y comprenderlos. Ambos, madres y padres, pasamos por esta fase nueva en la que podemos perder el control sobre nosotros mismos y si no tenemos la comprensión y apoyo de los demás (sobretodo de los más cercanos) será más difícil todo. 

 

Gracias,

Mamá Petit. 

Stephanie Lozada

Mamá Petit es un espacio para compartir todo lo que uno va pasando con la maternidad. La llegada de un bebé a casa nos cambia el mundo por completo y todos los días se vuelven retos y aventuras que valen la pena compartir.