¿Y si es hiperactivo?

Iker tiene 15 meses. Es un niño lleno de energía. Es un niño muy expresivo. Es un niño feliz. Es un niño "movido".... fue lo que me dijeron y me dejó pensando... 

¿Si desde ahora yo le digo a Iker que es un niño movido... qué pasará cuando tenga 6, 9, 13 años? ¿Excusará sus acciones con que es un niño movido? 

Pasaron unos días y otra persona me preguntó: ¿Y si es hiperactivo? Donde no respondí nada... solo sonreí y me quedé pensando nuevamente: ¿Qué niño no es movido? ¿Qué niño no tiene energías? ¿Qué niño no es expresivo? ¿Qué niño no es movido o hiperactivo? 

Las preguntas no me bastaron... porque hubiera sido sencillo responderme diciendo que TODOS los niños son así pero eso no es cierto. Así que, decidí analizar a mi hijo. 

Me di cuenta que le gusta explorar, que le gusta observar TODO, absolutamente todo lo que está a su alrededor. Noté que mientras está haciendo algo; también está mirando un poco más allá para ver si hay algo que le llame la atención.
Noté que es cuidadoso; que primero tantea y luego lo hace. Me di cuenta que le gusta probar sus límites. También me di cuenta que le gusta probar su voz y escucharse. Noté que es recontra sociable. Le encantan los bebés y los niños. Le fascinan los animales (se emociona mucho). Le encanta gritar, hacer bulla y reírse a carcajadas.

Ahí fue que comprendí por qué la gente lo ve como un niño movido e hiperactivo. 

Me di cuenta que calificar a alguien con etiquetas, te marca y te pre - establece como alguien que no necesariamente eres.  Por ejemplo: Cuando alguien te dice que eres malgeniada. Tú no eres malgeniada; lo que pasa es que a ti algo te molesta y quizás no lo dices y te lo guardas... entonces la consecuencia es que estés malgeniada. ¿Me dejo entender?

Otro ejemplo:  Cuando Iker está en un restaurante, MUY POCAS veces se queda sentado y tranquilo... y es justamente porque le gusta explorar y no porque sea un niño movido (connotación negativa). Entonces, decirle a un niño tan pequeño que es un ser movido / un ser hiperactivo es sembrarle desde ya, una inseguridad. Es decirle que ser diferente está mal cuando en realidad no lo está. 

En el caso de Iker, el va a entender que querer explorar, está mal. Va a quedarse con la idea de que explorar es sinónimo de hiperactividad y que eso está mal. (cuando no tiene nada de malo!).

Así, todas las etiquetas que estamos acostumbrados a poner a la gente, juegan un papel fundamental en cada persona. 

Tengan la edad que tengan, las etiquetas pueden detenernos de hacer muchas cosas que realmente queremos hacer por miedo a lo que los demás digan o piensen de nosotros. 

Ahora que soy mamá y que puedo ver en primera fila todo lo que mi hijo va descubriendo día a día, me doy cuenta de lo importante que es alentarlo a seguir haciéndolo. Me doy cuenta de lo importante que es NO cortar esas alas que le están creciendo. Me doy cuenta que desde lo más pequeñito que es, el entiende y capta más de lo que yo me imagino. 

Por eso es importante que no los etiquetemos (movidos, hiperactivos, caprichosos, enojones, golosos, gritones, etc.). Ellos son Iker, Gabriela, Kathy, Nicolás, Melissa. NO SON LAS ETIQUETAS. 

No cometamos el error de pre-establecerlos con etiquetas que a largo plazo no los llevan a nada bueno. Y más bien ayudémoslos a que persigan sus sueños como ellos realmente son. 

Si le gusta gritar, a lo mejor de grande es cantante de ópera pero nunca lo sabremos porque no lo dejamos gritar.
Si le gusta moverse por todos lados, a lo mejor de grande es explorador de la selva para National Geographic pero nunca lo sabremos porque le dijimos que moverse está mal. 
Si le gusta meterse todo en la boca, a lo mejor de grande es chef porque le gusta sentir los sabores pero nunca lo sabremos porque no le dejamos probar. 

Partamos por entender lo que hacen nuestros hijos. Por comprender el fondo de sus acciones; por ser más empáticos y así, apoyarlos con sus ideas y sueños. 

 

 

 

 

Stephanie Lozada

Mamá Petit es un espacio para compartir todo lo que uno va pasando con la maternidad. La llegada de un bebé a casa nos cambia el mundo por completo y todos los días se vuelven retos y aventuras que valen la pena compartir.