A veces... quieres poner pausa.

A veces se despierta y no para de llorar. Es hambre... le doy de comer y sigue llorando. Es el pañal... se lo cambio, pero sigue llorando. Quiere que lo abrace y así lo hago. Se calma un poquito, me mira, me sonríe. Pasan otros minutos y vuelve a llorar. Lo calmo, le canto una canción, lo meso y le doy muchos besitos de amor pero Iker vuelve a llorar.
Se chupa sus deditos... entonces, le doy de comer, se tranquiliza, come y luego me mira y empieza a llorar. Le saco chanchito, a veces se demoran en salir y eso lo tiene así como loquito; le vuelvo a dar besitos, le canto una canción y lo paseo por todo el departamento. 


Así son muchas de mis mañanas. Empiezo a las 5 de la mañana (por decir una hora porque en realidad cada 2-3hrs me despierto osea que a la 1am podría estar empezando el otro día...)dándole de comer y cuando veo la hora ya es la 1pm y aún ni me he duchado. "Pucha... quería escribir, quería hacer tal y tal cosa." - pienso por un segundo porque al siguiente Iker va a empezar a llorar porque tiene hambre. Me apuro y me alisto para que no llore y coma tranquilo; y luego espero que se duerma para yo recién alistarme y poder aunque sea, cambiarme de ropa. 


¿Cómo es que las mujeres cuando son madres cambian de chip y pueden tener este nuevo horario y responsabilidad? ¿Todas lo asumimos inconscientemente o en realidad nos cuesta mucho? 


No es fácil... en las películas te lo muestran como si el ser madres fuera fácil: ves que está embarazada, al poco tiempo ya tiene 9 meses y luego da a luz y luego su bebé es perfecto, nunca llora y no sabes cómo se alimenta y ya es grande y fuerte. Pero en la realidad... en la realidad no es así!
Es un trabajo duro para nosotras las madres y también para los padres porque todos como familia empezamos algo nuevo. No sabemos absolutamente nada sobre ser padres (mas de lo que hemos visto en los nuestros) y de la nada somos padres! jaja es increíble. No llevamos un curso para serlo, no nos graduamos de ser padres cuando nuestros hijos nos dejan. Simplemente lo somos. 

Nada vuelve a ser lo mismo desde el día que entras a la clínica para recibir a tu bebé. 

A veces quieres ponerle pausa a tu día o bajarle el volumen a tu bebé cuando llora y solamente echarte en la cama y dormir. ¿Les ha pasado? 

A veces quieres venderle tu alma a otra persona para que haga todo por ti jaja. Quieres que tu bebé crezca rápido para poder entender qué es lo que quiere y no desesperarte cuando llora mucho y tu no sabes por qué y encima de duele ver esa carita con puchero. A veces quieres que alguien te ayude y cuando esa ayuda llega... no la quieres y sientes que tu eres super poderosa y que lo puedes todo. Pero, ¿en realidad lo puedes todo? 

No tiene nada de malo necesitar ayuda. Y si la tienes, aprovecharla es lo mejor que podemos hacer. Porque cuando estamos descansadas, frescas y felices; podemos atender mejor a nuestro bebé! 

Escribo todo esto porque en verdad hay días que quisiera desaparecer. A veces me siento una mala madre cuando quiero dormir y escucho a Iker llorando y por unos segundos desearía no tener que atenderlo, pero claro que rápidamente me paro para abrazarlo y darle mucho amor que es lo que más necesitan. Pero eso no quita que esté cansada. ¿Cuanto cansancio somos capaces de soportar? ¿Qué creen?

Yo les digo: todo el cansancio se desaparece cuando Iker me regala una sonrisa. Ahí vuelvo a recargarme de energías. 

 Iker regalándome sonrisas 

Iker regalándome sonrisas 

Pero a veces el estrés sigue ahí... entonces no está demás tener un ritual petit para estos días que quisieras ponerlos en pausa por bastante tiempo jaja. Ahora les cuento lo que hago:

- Respiro profundo, siento cómo mi cuerpo entero se oxigena por unos segundos (rapidito porque tampoco tenemos el tiempo de la vida). 

- Me sobo la cara con las 2 manos jaja. Esto me parece muy relajante (no se si a ustedes también), como que te relaja cada músculo del rostro.

- Me lavo las manos y me hago una cola de caballo.

- Miro a Iker, le doy muchos besitos y lo cargo.

- Empiezo a caminar lento por donde este y le cuento todo lo que estoy viendo.

- A veces le empiezo a cantar cualquier canción inventada en el momento.

- Y listo! Iker se calma y yo también me siento mejor y con más ánimo para seguir. 


También, jugar con tu bebé puede ser uno. Créeme que te olvidarás de todo y solo estarás ahí tú con el/ella jugando.


Y esto es un recordatorio para todas nosotras que a veces pensamos que somos una malas madres por querer detener el tiempo. Pero no lo somos.Y creo que todas pasamos por estos momentos de desesperación y saber que no estamos solas en esto, nos ayuda.  

A veces simplemente somos mujeres y no somos esas madres super poderosas que quisiéramos ser y no tenemos porqué sentirnos mal. Solamente hay que disfrutar de cada momento y vivirlo al máximo. 

 Así que, si tienes sueño... duerme con él/ella. 

Así que, si tienes sueño... duerme con él/ella. 

 

#unidasdecorazon

 

Stephanie Lozada

Mamá Petit es un espacio para compartir todo lo que uno va pasando con la maternidad. La llegada de un bebé a casa nos cambia el mundo por completo y todos los días se vuelven retos y aventuras que valen la pena compartir.